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Editorial El Sitio. Junio de 2018

Editorial El Sitio. Mayo de 2018

 

 

Editorial El Sitio. Abril de 2018

 

 

 

Editorial El Sitio. Octubre de 2017

 

Un detalle que no es menor: el próximo año el concepto de psicosis ordinaria acuñado por J.-A. Miller, cumplirá veinte años. También nuestro Instituto.

El Conciliábulo de Angers en 1996, reunido bajo el tema “Efectos sorpresa en las psicosis” y La conversación de Arcachon en 1997 cuya convocatoria fue “Casos raros”, precipitaron en la publicación “Los inclasificables de la clínica psicoanalítica”. Su edición, impulsó en el Campo Freudiano un movimiento de estudio e investigación signado por una renovada relación a la clínica. Posición que mixturaba el efecto sorpresa con el entusiasmo que generaba ir sobre eso que no se sabía.

Un año más tarde, La Conversación de Antibes en septiembre de 1998 precipitó en lo que hoy conocemos como “La psicosis Ordinaria”. Fue el tercer tiempo de los tres encuentros, en el cual se constataba que lo raro se había hecho frecuente. Se trataba de una casuística menos resonante y florida, y más discreta en la expresión de su rareza. La perspectiva continuista orientó la clínica y el acento fue puesto en el ser hablante y su modo de goce.

Un mes después de este acontecimiento que diera lugar al nacimiento del término psicosis ordinaria, se funda el CIEC, en el mes de octubre de 1998.

Entusiasmo, trabajo, dudas, apuestas…. fundían en un mismo movimiento a miembros de la Escuela y la AMP, con jóvenes practicantes que venían del Área de Psicoanálisis del Hospital Neuropsiquiátrico, de carteles, algunos que merodeaban la Escuela, causados por el psicoanálisis. Así nace nuestro Instituto, con la marca del Hospital, la Escuela y los jóvenes.

Los primeros ateneos clínicos comenzaron estudiando e investigando sobre La psicosis ordinaria. Fue un texto que marcó nuestros comienzos.

Hoy, a casi veinte años, el tema del próximo Congreso nos invita a redoblar la apuesta, tomando esta categoría epistémica para ir un poco más allá.

¿Qué hemos podido constatar a lo largo de este tiempo con respecto a esta nueva clínica? ¿Cómo formalizamos la presentación de una casuística que nos empuja a repensar nuevos modos de abrochamiento? ¿Qué entendemos por signos discretos, esos que sólo pueden ser pesquisados bajo transferencia? ¿Cómo damos cuenta del espectro ampliado de soluciones posibles al agujero forclusivo? ¿Cómo detectamos y operamos con ese arreglo que el parlêtre ha hecho con lo social, su cuerpo y su subjetividad? ¿Qué hacemos los analistas con esas soluciones frágiles o estables con las que alguien llega a la consulta?

No se trata solamente de cómo podemos situar los avances hechos en estos años, sino y -especialmente- de cómo podemos transmitirlos, de qué manera podemos comprobar que el deseo del analista es nuestro instrumento principal, ese del que nos servimos a la hora de avanzar orientados por lo real. Y también de extraer no sólo las consecuencias clínicas, sino también las epistémicas y políticas del terreno de las psicosis, las ordinarias y las otras. Se trata -como siempre- de dejarnos enseñar.

En los Papers N°2 hacia el Congreso, Dominique Laurent, toma la perspectiva de la norma y su cambio en la época. Va a decir que la cuasi-norma neurótica no es la única, y que las normas sociales se encarnan en un determinado estilo de vida, el cual reúne al estilo del conflicto entre la civilización y el modo en el que se vive la pulsión (1)

Hoy nos encontramos con eso nuevos estilos que se manifiestan en una clínica transformada, que no deja de interpelarnos, exigiéndonos ser tan rigurosos como flexibles.

Si una de las marcas de nuestro nacimiento como Instituto tuvo que ver con la psicosis ordinaria, ¿cómo no sentirnos nuevamente convocados, entusiastas y jóvenes, para seguir apostando a dejarnos enseñar por este territorio?

El próximo Congreso en Barcelona, nos espera y nos invita a afilar más nuestros avances con respecto a las psicosis, despejando el territorio de lo ordinario y lo extraordinario, como así también de las neurosis.

 

Eugenia Molina

 

 


 

(1)Laurent, D. , Las nuevas normas y lo ordinario de las psicosis, Papers N°2, https://congresoamp2018.com/wp-content/uploads/2017/07/PAPERS-7.7.7.

 


 

Editorial El Sitio. Marzo de 2018

Editorial El Sitio. Agosto de 2017

 

El VIII Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana impulsó a la comunidad del Campo Freudiano a sumergirse en los ASUNTOS DE FAMILIA.

No tenemos dudas que ya no es lo que era. Sus transformaciones, producto de la hipermodernidad, revelan el carácter ficcional de los lazos familiares y sociales. Nuevas ficciones familiares, nuevas ficciones científicas, llevan a la obsolescencia de ciertas ficciones jurídicas. Es así que en el año 2015 se puso en vigencia el Nuevo Código Civil y Comercial de la República Argentina que intenta regular los nuevos modos de gozar de la población.

En una sociedad dinámica, se da una convergencia entre el discurso de la ciencia, sus avances, y el discurso del derecho para autorizar o permitir las nuevas formas de goce, para legitimar nuevos estilos de vivir la pulsión.

Lo que hoy domina en la modificación de las ficciones jurídicas es el imperativo de igualdad entre los sexos o el imperativo de similitud. La diferencia o la asimetría sexual fundada en la naturaleza ya no constituye prueba para fundar estas ficciones. Se recusa la naturaleza en nombre del Derecho y esto da acceso a una innovación de los semblantes: nuevos nombres, nuevas leyes, que se emplean para ordenar el lazo social. He aquí algunos ejemplos: el matrimonio, que antes era sólo entre un hombre y una mujer, hoy incluye el matrimonio igualitario; el concepto de patria potestad ha sido reemplazado por el de responsabilidad parental; a la filiación por naturaleza o adopción se le sumaron la filiación por técnicas de reproducción asistida y la filiación por afinidad.

La letra del Código recoge lo que ya estaba en la cultura y le otorga con su escritura un estatuto diferente, legitimando y legalizando nuevas prácticas. No sólo se trata de descifrar lo que se juega en el mundo, sino también de la decisión de qué de esto se legitima y cómo se lo legisla. Un campo en que los analistas ciudadanos tenemos la responsabilidad de hacer escuchar nuestra voz.

El psicoanálisis se interroga sobre qué es la familia, sus transformaciones, la manera en que los lazos se hacen y deshacen, los nuevos nombres de sus términos. Pero su

pregunta fundamental es sobre “eso que hace familia”1 para cada uno. Cómo cada quien escribe su hystoria, esa que dice de los modos en que el cuerpo y el lenguaje se anudan para hacer existir una vida pulsional afectada por palabras, es decir, los asuntos de goce. La hystoria que es producto de una conjunción singular entre las ficciones y lo real y que condiciona cierto modo de enlazarse con los otros.

El ENAPOL nos espera para interrogarnos sobre la familia, sus asuntos y la manera de tratarlo y arreglárselas con ellos.

 

Ana Lubatti


Editorial El Sitio. Noviembre de 2017

 

 

 

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