-

Editorial El Sitio. Mayo de 2017

Venimos una vez más de corroborar el importante lugar que tiene el Ciec en la ciudad, como así también en la comunidad psicoanalítica tanto nacional como internacional.

El Instituto constata nuevamente la trascendencia a la que se apostó en el momento de su fundación, ya a casi veinte años.

Una institución es algo que se mantiene en pie, y vaya si el Ciec nos da cuenta de esto!

Abril ha sido el mes del Seminario Internacional, con la inestimable presencia de Xavier Esqué y un trabajo gigante de nuestra comunidad.

El Instituto se fundó en pos de una política del Campo Freudiano, un objeto social instaurado a través de la Fundación Ciec componiendo así una comunidad de vida. La geografía de esta comunidad se fue conformando en relación a quehaceres sociales, una orientación política, epistémica y clínica relativa a cuerpos de saberes que se constituyeron en áreas, departamentos programas.

A partir de estas perspectivas de la comunidad de vida y la autoridad encarnadas en el Comité de Orientación y la Dirección con su Comité de Gestión es que surgen los lineamientos de enseñanzas, clínicos e investigaciones.

Cada uno de las personas que participan en la vida de la institución, jóvenes, adherentes, analistas, lo hacen desde un modo que excede a la comunidad de lo instituido y las reglas. Esta es una dimensión libidinal, que podemos situar en lo sintomático de cada uno, que opera desde un fuera de sentido de lo institucional todo o absoluto, trascendiendo a un Ideal común.

Entonces, hay lo sintomático de cada uno y hay el síntoma que se lee como consecuencia del funcionamiento institucional, como comunitarismos de identidad, al modo de una cierta identidad de goce. Esta doble perspectiva de lo sintomático nos permite interpretar a la institución como partenaire de la civilización por un lado y por otra parte interpretar los lazos hacia adentro para propiciar un más allá de un asujetamiento a significantes amos y así generar otras formas de lazos posibles, sostenidos en una transferencia de trabajo. Quiero decir, estar advertidos de ir más allá de identificaciones que adormezcan y nublen la posibilidad de generar efectos de trabajo amplios y por otra parte no arraigar en la creencia de una institución monolítica, del Uno-Todo, en la que podamos encontrar la satisfacción del Uno absoluto, eso que nos llevaría a una creencia religiosa.

Propongo situar a la transferencia de trabajo entre lo uno y lo múltiple, es decir, un Instituto

advertido de que no hay el cero del ideal ni el absoluto del Uno. Buscar el modo de predicar en común la Una Orientación de múltiples formas y así propiciar, del mejor modo posible, que la pluralidad tienda al Uno de un Ciec vivaz.

Estos son los asuntos del Ciec hacia un interior íntimo, aunque también nos abocaremos a nuestros otros asuntos del Campo Freudiano. En el horizonte de este año, septiembre, más precisamente 14 y 15, esto es el ENAPOL VIII y el XX Encuentro Internacional del Campo Freudiano, en el Hotel Hilton, en Bs. As. “Asuntos de Familia, sus enredos en la práctica.

Ya en Córdoba están trabajando dos grupos de trabajos hacia este fundamental acontecimiento de nuestra comunidad.

Áreas, Departamentos y Programas, el Ciec aunado, abocaremos un trabajo comprometido y, lo descarto, logrado.

Instituto y ciudad, Instituto Uno y múltiple, Instituto en comunidad con el CF, una comunidad viva.

 

Alvaro Stella

 


Compartir este articulo

Submit to FacebookSubmit to Google BookmarksSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn
consultorios