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Editorial El Sitio. Junio de 2017

 

La primavera lacaniana está en el horizonte con el próximo y resonante acontecimiento político, clínico y epistémico del Campo Freudiano: el VIII Encuentro Americano “ASUNTOS DE FAMILIA, SUS ENREDOS EN LA PRÁCTICA”, que ya está muy cerca. La comunidad analítica de nuestro Instituto y de la Escuela se preparan para ello…

El tema insoslayablemente nos dirige a uno de los primeros textos del Dr. Lacan, "Los complejos familiares…", en donde plantea que la forma actual (sic) de la familia es el resultado de una profunda transformación en la que la reducción de su extensión y la contracción de su forma no implican simplificación alguna sino, por el contrario, que esta se ha vuelto más compleja en su estructura.

Es evidente que hoy, a ochenta años de la publicación de aquel texto, esa complejización de los lazos, lugares y funciones podemos constatarla cotidianamente en nuestra clínica, cuando una gran variedad de familias, en su función de transmitir un nombre, un deseo, una satisfacción, un legado, encuentran que esto resulta casi intraducible para las generaciones venideras.

Es que las coordenadas que orientan el discurso, tal como hoy se presenta, tienen como colofón dos rasgos preponderantes de nuestro tiempo: el consumo y la fetichización, que producen una incontenible metonimización de los lazos y los objetos, sin punto de capitón. Es allí, en los pliegues de estas dimensiones tan actuales de lo social, en donde la familia y sus actores construyen un lugar y un lazo.

Ahora bien, ¿cómo se las arreglan algunos sujetos frente a esta primacía de lo imaginario y la “virtualidad” actual de la comunicación, frente a esas vías identificatorias que crean la ilusión de un amparo imaginario y que no hacen existir más que familias virtuales?

Encontramos algo así como “perfiles” imaginarios que sólo exaltan el anonimato, amparados en los “medios masivos de “identificación”, y que funcionan como verdaderos tutoriales cuando los referentes familiares permanecen sumergidos en esa desconcertante simetría inter-generacional.

Hoy, el analista tiene la espinosa tarea de revitalizar la comunidad familiar, al decir de Sergio Laia, poniendo en función la buena distancia entre semblante y real, junto a una lectura detallada de los objetos y los cuerpos, explorando lalengua de los equívocos, allí donde el inconsciente -siempre y en todas las épocas y familias- se sigue colando.

Elucidaremos la clínica y las maniobras transferenciales a las que los nuevos- y los no tan nuevos- programas de goce nos sumergen.

Hacia este Encuentro nos dirigimos, con el entusiasmo de una Comisión Organizadora que hace un año está trabajando en la disposición de cada detalle y que espera contar con la asistencia y colaboración de nuestra comunidad analítica.

Por nuestra parte, Córdoba ya está presente con dos responsables por parte de la Escuela -Marta Goldemberg y Álvaro Stella- quienes, cada uno con sus grupos de investigación, se harán presentes en las sucesivas actividades preparatorias en Córdoba -en el Instituto y en la Escuela- para lanzarnos a la próxima Conversación de EN.A.P.O.L.

Esperamos su presencia y trabajos -miembros y no miembros de la Escuela, participantes de los grupos de investigación de los Departamentos y Programas del CIEC.

 

Claudia Lijtinstens


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