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Renovación de autoridades del CIEC

Renovación de Autoridades del CIEC. Palabras de Álvaro Stella. Presidente de la Fundación CIEC

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Notas sobre la renovación

 

 

Quiero agradecer muy especialmente a Sonia y a Roxana el compromiso ya asumido y por asumir en la función de la Dirección del CIEC, que deviene del reconocimiento de un recorrido dentro del Instituto, desde su fundación, habiendo desarrollado el trabajo en diversos lugares y funciones siempre con una despejada orientación

 

En un principio no estaba instituida la renovación aun cuando sí la fundación.

 

Esta, la renovación como la encarnamos hoy, fue efecto de una cesión de una a-periodicidad sostenida en una esclarecida estructuración, llevada a cabo por quienes encarnaban las funciones de manera duradera, si tiempo fijado, con el fin de afianzar la forma Instituto.

 

Ahora bien, cuando esta forma instituto se fue impregnando como una comunidad de vida y el sistema de reglas dio forma a esta comunidad de vida que conocemos, surge un doble aspecto vital, lo instituido y lo vivo afianzados, así es que se fue dando lugar a la renovación con periodicidad, trianual.

 

La dinámica de los dispositivos permutativos, entiendo, que no sólo han sido pensados para darle tiempo de organización, de formación, sino que ha sido pensada para descompletar una tendencia a una posible homogenización y transformación en sentidos absolutos.

 

Es entonces desde la perspectiva que primero está la institución y el o los síntomas que vendrán luego, como consecuencia del funcionamiento institucional, que interpretaremos a este modo de hacer funcionar la dinámica de renovación del instituto.

 

La manera que tiene el psicoanalista de sostener lo colectivo es remitir a cada uno a su soledad de sujeto, a la relación que cada uno mantiene con el significante amo del Ideal bajo el cual se ubica, nos dice Miller en "La teoría de Turín".

 

Poner a trabajar a una responsabilidad subjetiva respecto del objeto plus de gozar, sostenido de aquello que, colma y vacía a la vez, a los significantes amos.

 

Una responsabilidad de aplicar esta relación al discurso que debemos transmitir cada vez. Tanto más cuando esté o estemos ante el síntoma, que se leerá y tratará no sin otros.

 

Entiendo la dinámica de la renovación, de la elección y del posterior hacer de quien dirige, como una relación con el síntoma diferente, un hacer sintomático diferente con el cuerpo institucional y la función del deseo.

 

Entonces, hay una torsión entre lo instituido y lo real, hay una torsión que nos hace llevar adelante una renovación de posibles fijezas que se pueden ir constituyendo de un lado y del otro de la banda, tanto entre lo Uno y lo múltiple, como entre la Institución y el síntoma.

 

Adelante entonces, continuemos.

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