MODALIDAD HÍBRIDA
M.C. del Corro 37 y ZOOM
Horario: 18:30hs
CURSO COMPLETO: $ 100.000
Estudiantes: $ 40.000
Quienes se inscriban al curso completo podrán participar del Espacio de Casuística
CADA MÓDULO: $ 32.000
MÓDULOS
- 12/6 Módulo 1: EL NIÑO OBJETO Y EL OTRO · Carolina Aiassa. Ana Lubatti
- 31/07 Módulo 2: OBJETOS DEL ESTADIO DEL ESPEJO Y OBJETOS DE LA PULSIÓN · Silvia Perassi. Ana Bianco
- 28/08 Módulo 3: “DE PARTE DE LAS COSAS” · Silvina Sanmartino. Ana Gallegos
- 25/09 Módulo 4: TEORÍAS DEL OTRO Y LA TRANSFERENCIA · Beatriz Gregoret. Camila González Quiroga
Argumento
¿Qué es un objeto desde la perspectiva lacaniana?
Esta pregunta plantea algunas dificultades en la medida en que el término objeto aparece desde el principio de la enseñanza de Lacan y continúa a lo largo de ella, adquiriendo significaciones y funciones muy diferentes, sin por ello descartar las anteriores.
¿El objeto es el niño? ¿el objeto son sus juguetes? ¿el objeto es un significante? ¿es goce?
Daniel Roy nos dice “solo los niños podrán enseñarnos qué son los objetos para ellos, qué usos tienen y qué funciones”.
Dinosaurios, muñecos, dibujos, videojuegos, gadgets…que se eligen, se piden, se llevan, se pierden, se regalan, se comparten, se retacean… inhiben… angustian… satisfacen. Objetos físicamente separados del niño, pero íntimamente ligados a él.
La posición inicial del niño es la de ser él mismo un objeto para su madre, para su padre, en un lazo de continuidad de goce. Será necesaria una mediación “de alguien o de algo”, dirá Lacan, para salirse del circuito materno y existir como sujeto, desear, enlazarse con otros, lograr una satisfacción. Se trata de que el niño haga un recorrido para separarse y son justamente los objetos los que participan de este movimiento ¡Vaya poder el de los objetos!
Tomaremos en este curso distintos registros del objeto: los objetos comunes que se producen en estadio del espejo; los objetos de la pulsión que, disfrazados en los objetos comunes, se distinguen por la angustia que pueden provocar; los objetos plus de gozar y su articulación con los gadgets.
Pensemos en el objeto transicional. Cuando el Otro se va y el niño queda solo y librado a su propia angustia, en el desamparo de su separación, se aferra con todas las fuerzas a su oso de peluche que “es su propio carretel”, dice Lacan en Lituraterre. Es decir, el objeto transicional condensa un goce que el niño sustrae de su propio cuerpo y que luego intenta recuperar abrazándose a él. Pero Lacan también dice otra cosa: “lo que importa es si el niño sirve o no como objeto transicional para la madre” (Lacan, 1968)
Entonces, ¿podríamos decir que el objeto transicional tiene una doble función: la separación del niño consigo mismo y la separación de la madre consigo misma?
Lacan subraya en el Seminario 11 que en el juego del Fort- Da no se trata sólo de simbolizar la presencia y ausencia de la madre, sino que “el carretel es como un trocito del sujeto que se desprende, pero sin dejar de ser bien suyo, pues sigue reteniéndolo”. La separación ocurre entre el niño y algo que se desprende de él.
¿Y el objeto fóbico? Se destaca la función instrumental del objeto fóbico para circunscribir la angustia ante el goce de la madre insuficientemente mediatizado.
El niño hace una tentativa de simbolización, una interpretación sobre el enigma y la opacidad del supuesto goce materno. Una ficción que interpreta, por ejemplo, la voracidad de su adulto. Pero debemos tener en cuenta que esta voracidad es del niño, es su propia exigencia libidinal.
La satisfacción pulsional está en relación al objeto perdido, y a este se lo ubica y se lo busca en el Otro. El Otro toma la forma del objeto que el niño le pone, toma la vida de ese objeto: come, aplasta, mira, invade, se olvida. La pulsión obliga a pasar por el campo del Otro para encontrar sus objetos siendo este el recurso principal con que el sujeto consigue establecer un lazo con el Otro. Este Otro puede ser un analista. Ese movimiento que hace el sujeto para buscar en el Otro sus propios objetos, le dan al objeto un poder fundamental en el lazo transferencial.
BIBLIOGRAFíA
Lacan J. Alocución sobre las psicosis del niño. Otros Escritos. Paidós. 2012
Roy, Daniel. “Los niños y sus objetos”. En Revista Rayuela, publicación virtual de la NRC América. 2025
Brodsky, Graciela. El poder de los objetos. El régimen de la pulsión en la sociedad virtual. Revista CYTHÈRE? FAPOL. 2021
Unidad 1. El niño objeto y el Otro
¿Cómo un niño puede abrirse camino hacia su constitución como parlêtre a partir de la invención de su propia respuesta sintomática? (Cazenave, 2024).
La primera humanización del cuerpo del niño concierne a la función materna que, a través de sus cuidados y de la transmisión de la palabra encarnada, permite que ese organismo se corporice de manera significante: es decir, que advenga como parlêtre. En este punto, el cuerpo no es dado de entrada, sino que se constituye en la trama del Otro.
Ahora bien, “la puesta en marcha del pensamiento del niño es una urgencia existencial: resolver qué hago aquí y qué soy para el Otro” (Coccoz, 2025). Esta formulación nos orienta a ubicar que, desde el inicio, el niño se encuentra concernido por el enigma de su lugar en el deseo del Otro.
En el contexto amoroso de la relación con la madre, ya en Freud, a partir del caso Juanito, se esboza que no se trata solamente del valor que el niño otorga a los objetos que recibe como signos de amor del Otro, sino también del valor que el propio niño tiene para el Otro, en tanto objeto.
Al servicio de la demanda, los objetos enlazan al niño con el lugar del Otro, en tanto espacio simbólico donde podrá encontrar su lugar como falta. Pero, en un segundo tiempo, esos mismos objetos pueden operar como objetos separadores, permitiendo un desprendimiento respecto de la dependencia de la demanda del Otro. (Roy, 2025)
Lacan (1960) subraya la injerencia de la sexualidad femenina en la relación de la mujer con sus hijos. La clínica nos enseña a ubicar allí una función estructurante de lo femenino en la madre, que se presenta con distintos matices.
Esto introduce una dimensión que plantea, para el niño, la cuestión de cómo salir del circuito materno ¿Qué recursos se ponen en juego, a partir de la pluralización del Nombre del Padre, para que el niño encuentre una salida? ¿Cómo se produce el pasaje hacia un lugar propio, una orientación singular de su deseo? (Cocoz, 2025)
EJES DE TRABAJO
- El niño como objeto a la espera de su propia existencia.
- El impacto de la sexualidad femenina y el éxit del circuito materno.
- Objeto transicional
BIBLIOGRAFíA
Lacan J. Alocución sobre las psicosis del niño. Otros Escritos. Paidós. 2012
Cazenave. Incidencias de lo femenino en la clínica con niños y adolescentes Grama. 2024
Coccoz, V. “Lo que los niños enseñan sobre el objeto“. 1º ‘Encuentro Diagonal. 2025
Unidad 2. Objetos del estadio del espejo y objetos de la pulsión
D. Roy en “los niños y sus objetos” ubica una doble multiplicidad en su título: los niños y los objetos, ambos unidos por el determinante posesivo “sus”. Para este eje nos proponemos distinguir el campo generalizado de los objetos e interrogar de qué está hecha esta relación. En el sus… ¿Se trata de una relación de posesión?
J. Lacan en el seminario 10 nos enseña que la constitución general del objeto deviene de la función fundamental de los tres tiempos del estadio del espejo: “Está de entrada, el plano de la primera identificación con la imagen especular, desconocimiento original del sujeto en su totalidad. Luego está la referencia transitivista que se establece en relación con su otro imaginario, su semejante (…) De ahí la introducción de la mediación de un objeto común, objeto de competición, cuyo estatuto corresponde a la noción de pertenencia- es tuyo o es mío”.
En este tercer tiempo el objeto común viene como tercero, incluso si es objeto de competencia, regulando la relación imaginaria yo y tú. En el campo de la pertenencia encontramos aquellos objetos contables, de intercambio, que poseen valor fálico y simbólico, lo que posibilita la equivalencia y la circulación de los mismos.
Ahora bien, en este mundo de objetos que el niño dispone, hay otros, que están disfrazados, que parecen iguales a los demás objetos. No fueron producidos por los tres tiempos de lo imaginario, sino por el movimiento de la pulsión. Son objetos anteriores a la constitución del objeto común: “He aquí de qué se trata el objeto a” (Lacan, 1962).
Tenemos entonces en este campo generalizado, la categoría de los objetos a, que no son ni compartibles, ni intercambiables; objetos cuyo valor clínico se puede dilucidar por la señal de angustia que producen.
Nos parece importante ubicar que estos objetos, devenidos del movimiento de la pulsión, son extraídos del cuerpo; nos introduce en la experiencia traumática de cada parlêtre, es decir tienen relación con la marca de goce, con el momento en que se anuda el lenguaje con la experiencia de satisfacción.
De ahí la enseñanza que nos da el descubrimiento freudiano del juego fort-da: “Con su objeto salta el niño los linderos de su dominio transformado en pozo y empieza su cantinela” (Lacan 1964)
EJES DE TRABAJO
- Los niños y sus objetos ¿relación de posesión?
- Objetos constituidos por el estadio del espejo
- Objetos pulsionales. Extracción corporal del objeto. Trauma
- Fort Da
BIBLIOGRAFÍA
Lacan, J. (1962) Seminario 10. La angustia. Capítulo VII, No sin tenerlo. Pág 97- 107. Ed. Paidós. Buenos Aires
Lacan, J. (1964) Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Capítulo Tyche y Automaton. Pág. 68-72. Ed Paidós. Buenos Aires
Brousse, M. H. (2007) Amar al padre o al sinthome. Seminario “El cambio en la cultura y las nuevas formas de los síntomas”. pág 124-130.
Unidad 3. “De parte de las cosas”
Los niños están determinados por los objetos que hacen suyos y estos objetos, más que simples posesiones, tienen funciones vitales para ellos. Por eso en este módulo queremos trabajar sobre la noción del objeto a como plus de gozar, desde la perspectiva en la que no se trataría de un goce de más, sino del resto recuperado por la maquinaria significante como saldo de una pérdida.
Articulando esta noción al trabajo que hace Lacan sobre los gadgets, -esos objetos que nos brinda la ciencia para vivir- trabajaremos sobre el vínculo que tienen los gadgets con el objeto a, desde el enfoque del plus de gozar, apuntando la perspectiva de considerar aquello que se trama entre las palabras y los objetos del mundo.
Hablar de cosas, describir objetos tangibles, banales, cotidianos, de la naturaleza o de la industria, sus movimientos, así trabajaba el poeta Francis Ponge, en su “De parte de las cosas”, sostiene Silvio Mattoni. “Era un animal que segregaba su sustancia característica, sus hilos como una araña (…) su aroma para decir que estaba en un lugar (…) esa sustancia era simplemente otra cosa que se sumaba a las cosas del mundo: la palabra. (…) aislada como en la ficción de un diccionario era un aspecto más de la cosa nombrada” (Mattoni, 2017).
Así como el poeta, quienes practicamos psicoanálisis estamos frente a la potencia del acercamiento infinito, de las vueltas al objeto, que nunca termina de decirse, aun cuando impera la concisión, se escribe al borde de la cosa, al borde de lo que goza. Cuando se despega la palabra de su función comunicativa y adquiere densidad material lalengua se pega a la textura de la cosa allí donde tropieza con un real y extrae una ganancia.
EJES DE TRABAJO
- Objeto a. Objeto plus de goce
- Gadget
- Materialidad y moterialismo
BIBLIOGRAFÍA
Roy, Daniel. “Los niños y sus objetos”. En Revista Rayuela, publicación virtual de la Nueva Red Cereda América
Brodsky, Graciela. El poder de los objetos. El régimen de la pulsión en la sociedad virtual. Revista CYTHÈRE? FAPOL
Mattoni, Silvio en el prólogo al libro de Ponge, Francis. De parte de las cosas. Ed. El cuenco de plata, 2025.
Unidad 4. Teorías del Otro y la transferencia
“(…) todo el mundo sabe, y antes que nadie los psicoanalistas de niños, que se necesitan bastantes pequeños objetos para mantener una relación con el niño.” (Lacan, 1958).
Así Lacan ubica la importancia de los objetos en la relación analítica sostenida con un niño, relación que denominamos transferencia. Procuraremos esclarecer los caminos que conducen de los objetos a la transferencia. Nos interesa saber ¿en calidad de qué ingresa el analista al mundo del niño?
El analista al ofrecer al niño hablar de lo que él desee, inaugura el terreno fecundo de la demanda, simplemente porque hablar es demandar, primer resorte de la transferencia.
Veremos otro resorte, el sujeto supuesto saber, al alcance de aquellos niños que cuentan con lo reprimido y su retorno. Para su emergencia es necesaria una interpretación que “…hace escuchar en el sujeto que lo que él dice tiene un sentido que no percibe…” (Bonnaud, 2014). Encarnando así la causa escondida de un saber, empuja al niño a producir un decir sobre su malestar dirigido al analista.
Al mismo tiempo que los niños se internan en el despliegue de los significantes, a partir de diferentes posibilidades de simbolización –apoyándose en sus objetos predilectos, desde peluches, lápices, hasta objetos tecnológicos- se desarrolla un movimiento libidinal de vital importancia. Que se produzca ese movimiento es la apuesta del analista. Así cada niño va constituyendo al analista en depositario de su goce, va construyendo al analista a su medida.
En algunos niños ese movimiento es comandado por goces invasivos que trastocan sus vínculos, que inundan sus cuerpos y pensamientos. Para otros niños en los que el goce se presenta localizado en zonas erógenas, o en vías de localizarse, la investidura libidinal recubrirá al analista con los atributos específicos de los objetos a que presentan para él una prevalencia especial.
En todos los casos es a partir de la transferencia libidinal que el analista encuentra la chance de intervenir. Consintiendo ser depositario de ese goce que afecta al niño; promoviendo, el tiempo que sea necesario, metabolizar ese goce vía las ficciones que estén a su alcance. En eso consiste la aventura de un psicoanálisis.
EJES DE TRABAJO
- “¿Quiero llevarme este juguete?”. Demandas al analista vía los objetos.
- Objeto a y transferencia libidinal. Teorías del Otro.
- Analista depositario del goce. Deseo del analista.
BIBLIOGRAFÍA
Lacan, J. Escritos 2. “La dirección de la cura y los principios de su poder”. Siglo Veintiuno Editores, 1999, Págs. 596-599; 607-608.
Lacan, J. El Seminario, Libro 10: La angustia. Paidós, Buenos Aires, 2006. Págs. 62-65; 105-106; 351-359; 364-365.
Lacan, El Seminario, Libro 11: Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1999. Págs.135-141; 149-152; 160 -163; 172-176; 185-188; 201-203; 238-243; 261-263; 274-282.
Bonnaud, Hélène. El inconsciente del niño. Del síntoma al deseo de saber. “La transferencia y el acto analítico”, Editorial Gredos, Madrid, 2014, Págs. 121-133.
Brousse, M. H. (2007) Amar al padre o al sinthome. Seminario “El cambio en la cultura y las nuevas formas de los síntomas”.
Brodsky, Graciela. Hic et nunc, en Caldero Nueva Serie nº 5. Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Grama, Buenos Aires, 2008.
Comisión Curso Anual
Ana Lubatti (responsable)
María Marta Arce – Gisela Coiset – Morena Fernández – Lucía Paira


