Skip to main content
Novedades

Los niños y los objetos: entre el cuerpo y el lenguaje

por 28/03/2026junio 10th, 2026No Comments

El psicoanálisis leyó, tempranamente con Freud, el empalme entre los cuerpos y las palabras en la clínica, a partir del síntoma, que a su vez implica la presencia del significante del Otro, esos S1 marcantes que originan goce.

Si la infancia es ese tiempo en el que el niño queda suspendido en el lugar de objeto de una satisfacción, de un cincelado a la medida del Otro, es necesario no exiliar el estatuto de lo que ese encuentro con el Otro causa pues es allí donde quedará fijado, entre el cuerpo y el lenguaje, algo del traumatismo originario.

En esa inmersión en el campo del Otro -siempre un poco excesivo por sus defectos, por sus desproporciones- es donde se fundan experiencias de repetición cifradas bajo el sentido del marco fantasmático o bajo una iteración inercial de goce sin puntos de capitón.

El síntoma entre cuerpo y palabras en la clínica con niños y adolescentes

Las teorías del cuerpo en Lacan siguen un itinerario en su enseñanza que comienza con un cuerpo imagen, cuerpo especular construido bajo las pautas del Nombre del padre y del Ideal del yo, para luego arribar a la idea de un cuerpo simbolizado o topológico, un cuerpo agujereado por objetos que producen goce, que localiza un borde de satisfacción, un trayecto pulsional con el Otro.

Por último, el cuerpo del parlêtre. Un cuerpo afectado por el goce, agujereado, troumatizaado por el lenguaje, pero también civilizado por el mismo, que da lugar a la repetición pulsional. Un cuerpo resultado del impacto del significante, que lo perturba y transforma sus condiciones, frente a lo cual el sujeto responde con algún artificio para apropiarse y …tener ese cuerpo.

El fantasma y el síntoma son algunos de esos artificios que vienen a escribir, a sujetar, a reproducir ese encuentro, dando lugar a la iteración de un goce nunca apresable del todo, pero posible de localizar o reducir a partir de una satisfacción significantizable.

Para que el sujeto se conecte con el otro hace falta que el lenguaje arranque algo a ese goce, provoque una pérdida que fuerce a una suplencia de este a partir de ciertos carriles civilizados por el lenguaje. Así, ese goce elaborado en tanto objeto a, se articula en la relación al Otro a partir de la demanda, la necesidad y el deseo en las adquisiciones del desarrollo, la oralidad, los aprendizajes, la comunicación o la introducción en el discurso…

Es decir, cuando el sujeto niño recibe el impacto del significante recurre al sentido para conectar la lalengua y el lenguaje e introducirse en el discurso social. Esa extracción de goce se materializa en un objeto fuera del cuerpo que lanza una repetición metafórica en busca de satisfacción. En esa exterioridad, cuerpo y goce se conectan y se significan a partir de la pérdida de un objeto, un agujero encarnado en un semblante.

El objeto oral

Si ubicamos los objetos pulsionales como restos del cuerpo fragmentado vemos cómo el objeto oral -demanda por excelencia vehiculizada por el lenguaje en el lazo del niño con el Otro- revela la prosecución de una satisfacción sustitutiva que no necesariamente tiene como fin la alimentación.

La pulsión oral -en sus modulaciones entre cuerpo y palabras- da lugar a diversas modalidades de lazo al cuerpo y al Otro en las que el consentir o rechazar, comer o hacerse comer, consumir o ser consumido, la voracidad, las anorexias o los silencios masivos, se revelan como respuestas defensivas que denotan una posible desregulación de la relación al propio cuerpo y al Otro.

¿Cómo escuchamos esto en los síntomas en niños y adolescentes? Lo hacemos cuando dirigimos el esfuerzo de lectura a los modos en los que se han producido las instancias de alienación o separación entre el niño y la madre, a las formas en las que se presentan las nuevas configuraciones familiares o institucionales, a las condiciones de época en relación al consumo y al saber sin el Otro.

Proponemos cuatro puntos de referencia para orientar las reflexiones en torno al objeto:

  1. Los objetos del niño y el cuerpo
  2. Consumo devorador y angustia
  3. El objeto nada
  4. Objetos como partenaire-partenaire analista

Eje 1- Los objetos del niño y el cuerpo

Teniendo como orientación el texto de Daniel Roy ubicamos que cuando hablamos de niños y objetos hablamos de semblantes, de significantes que se ordenan uno en relación con el otro, y que cuando algo allí no opera el objeto persevera en su ser de goce, siendo necesario volvernos allí operadores del semblante.

Roy ubica tres funciones del objeto: El objeto a separador, el objeto a agalma, pieza separada del cuerpo, y el objeto a núcleo elaborable del goce, lo cual nos lleva a interrogarnos ¿Cómo se presentan en la casuística con la que nos encontramos estas tres modalidades? ¿Qué funciones y usos tienen los objetos con respecto al cuerpo? ¿Cómo se anudan significante y cuerpo y qué función tienen los objetos allí?

Eje 2- Consumo devorador y angustia

La pulsión oral que se manifiesta igualmente en la glotonería del superyó, voraz, insaciable1Gorini, Ligia. “Comer. La pulsión oral en el niño”. Rev. Rayuela N°11., es, según Lacan, estructural, “…no es efecto de la civilización, sino “malestar en la civilización”2Lacan, Jacques. “Televisión” Otros Escritos. p.556 Paidós, 2001..

En el discurso capitalista, la pérdida no es más que la condición que habilita un reciclaje irrefrenable de mercancías, objetos de goce que el Otro social ofrece y que saturan cualquier falta en el sujeto, produciendo un empuje a la devoración adictiva que puede sumergirlo en las profundidades de la angustia cuando la falta viene a faltar.

Hoy se favorece la creación de circuitos de goce vinculados al consumo voraz: substancias, comidas, gadgets tecnológicos, pantallas, el juego, etc., pudiendo tornarse esa voracidad en un síntoma emblemático de la forclusión generalizada de la castración3Santiago, Jesus. “El empuje a las adicciones”. El campo uniano p. 295., provocando en el ámbito libidinal un cortocircuito del amor, el deseo y la palabra.

Allí nos preguntamos ¿cómo podrá jugar su partida un analista, cuando aparecen obturadas estas tres dimensiones?

Eje 3- El objeto nada

Lacan, en el Seminario XI, nos indica que el objeto a es algo de lo cual el sujeto se separó como órgano, es decir, que vale como símbolo de la falta, se trata de un objeto separable.

A nivel oral, el sujeto se destetó de algo que ya no es nada para él y da como ejemplo que en la anorexia mental …el niño come esa nada.

El encuentro del niño y la satisfacción devendrá un enigma -con tropiezos y consentimientos- que en la clínica intentamos precisar entre los silencios de la pulsión y las variedades de las defensas desplegadas por el parlêtre, para acompañarlo en el devenir de la infancia y la adolescencia en el camino de la apropiación de su cuerpo y de la producción de un sujeto.

Eje 4- Objetos como partenaire /partenaire-analista

En la cura, los objetos son una vía privilegiada para que el analista, en cuerpo, se incluya en el circuito de la pulsión.

El analista opera con los objetos partenaire del niño y el adolescente, que emergen como objeto a en su estatuto tanto de semblante como de goce, haciéndose instrumento de transformación del goce autista, que se satisface en el propio cuerpo, a un goce que pase por el campo del Otro.

Así, se vuelve un instrumento que, al alojar, lee la singularidad de ese parlêtre, recogiendo las huellas de sus encrucijadas, situando su angustia, acercando un decir que permita nombrar algo de ese sufrimiento que se vuelve enigma.

Es en esa vía que es posible incidir desde el discurso analítico y promover nuevos arreglos que constituyan una solución a la medida de cada parlêtre.

La lectura que un practicante realice de un caso, sus hipótesis, intervenciones e interpretaciones -así como la incidencia del control en su formación- serán el material de trabajo en este espacio.

 

REFERENCIAS

Alberti, Christiane. Objetos del cuerpo, objetos del deseo. Cuadernos del INES Numero 17
Gorini, Ligia. “Comer. La pulsión oral en el niño”. Rev. Rayuela N°11.
Lacan, Jaques. seminario XI, Los cuatro conceptos fundamentales. Paidós.2010 p110.
Lacan, Jacques. “Televisión” Otros Escritos. p.556 Paidós, 2001.
Laurent Eric, “El caso, del malestar a la mentira”. – Rev. Lacaniana N°4
Lijtinstens, Claudia, Revista Mediodicho Numero 46, “Es por tu bien”. 2020
Miller J. A. “Cosas de familia en el inconsciente” Rev. Mediodicho 33. 1992
Roy, Daniel. “Los niños y sus objetos”. Revista Rayuela Numero 11. 2025
Santiago, Jesús. “El empuje a las adicciones”. El campo Uniano p. 295.