Argumento
SUEÑOS Y FANTASMA. SU VALOR EN LA CLÍNICA
Los niños sueñan, con sus fantasías o “sueños diurnos” como le gustaba decir a Freud, y sueñan cuando duermen. Ambos tipos de sueños, que tienen en común su relación con el deseo, no dejan de tener una raíz pulsional.
Los niños sueñan también con pesadillas, que los despiertan angustiados por la emergencia de un real, o los hacen postergar el momento de dormir para no encontrarse con ellas.
¿Por qué nos interesamos en los sueños y fantasmas de los niños?
La clave es pensar al “ombligo del sueño”, esa cicatriz en el cuerpo producida por el primer encuentro con el lenguaje, como punto de partida de estas producciones del parlêtre. Considerar a los sueños y fantasmas como formas de responder a ese real del goce que allí irrumpe. Como un intento de cifrar ese goce opaco que afecta a lo más profundo de su cuerpo y que es fuente tanto de lo más vivo como de lo más mortificante y que dará, a su modo de vivir la pulsión, una orientación que no puede no ser sintomática.
Las fantasías y las producciones oníricas pueden ser un tratamiento de una cuestión crucial que está en juego en el parlêtre en un momento determinado. Se pueden inscribir en un proceso de subjetivación, como por ejemplo: acompañar el surgimiento de un síntoma que motivó la demanda de tratamiento, puntuar una solución fantasmática que posibilite que un deseo se abra camino, subjetivar la castración, elaborar las consecuencias de una irrupción de goce.
Los niños relatan a veces un sueño y luego asocian con historias escuchadas o inventadas, películas, cuentos, dibujos, videojuegos. Tenemos que dar a todo ello el mismo valor de ficción en su intento de tratar un real que ha surgido en el sueño, “el valor de hacer nacer al sujeto a la realidad a la vez que al deseo”1ROY, D., Sueños y fantasmas en el niño, Rayuela N°10. La realidad humana es una articulación de semblantes que delimitan el marco en el que circula y se fija el deseo. Es decir, deseo y realidad no se oponen, sino por el contrario, son los dos lados de la banda de Moebius que soporta el fantasma. La realidad está marcada por el deseo y esto desanima la idea de la psicología del yo de la adaptación del sujeto a la realidad.
El fantasma, soporte del deseo y la realidad, tiene también otra cara: le permite al sujeto fijarse en una relación con un objeto y así localizar su goce. Es una respuesta del parlêtre que le sirve como defensa contra lo real y le posibilita extraer, de ese goce que afecta a lo más profundo de su cuerpo, una solución vivible, deseable. ¿Cuál es el papel de los juegos y de los sueños en el camino de su construcción? ¿Cómo ayudar a construir esta ficción que estabiliza la existencia de un sujeto?
El modo en el que el partenaire transferencial acompaña estas producciones es crucial. Hay una articulación entre la noción que se tiene de los sueños y lo que se hace con ellos, el uso que se hace de ellos en la cura y el tipo de interpretación que se realiza.
Es nuestra tarea ayudar a cada uno, y según los medios de los que disponga, a subjetivar lo real de su encuentro con lalengua en un deseo sostenible que le resulte útil para la vida.
Lo que en nosotros, como partenaire del niño, tiene la función de despertar, es el deseo de hacer existir al inconsciente en un mundo que intenta negar lo real y desprecia la palabra “en tanto ésta se teje entre enigma y fijación de goce” 2Idem
Para el desarrollo de este curso elegimos hacer foco en tres fenómenos de la vida cotidiana que son índices del malestar actual:
-¿Por qué el momento de ir a su cama se convierte en una verdadera pesadilla, tanto para los padres como para los niños? Llanto, gritos, exasperación que llega al hartazgo y a la angustia y que le arrebatan al sueño su función de “guardián del dormir”?
-¿Cómo despertar a los niños y adolescentes pegados a las pantallas, inmersos en una adicción que intenta burlar lo real sin dar la oportunidad a la apertura del inconsciente, a su función de cifrar y descifrar del goce?
-¿Qué función tienen los sueños y el fantasma en la pubertad “esa inexorable cita con lo real” que desbarata las soluciones obtenidas hasta el momento?
Módulo 2: LA HORA DE LA DORMIDA
Entre arrorró y había una vez, entre peluches y ángeles de la guarda, niños despiertos, padres buscando recursos para acompañar el momento de dormir. Conciliar el sueño, especialmente para los niños, no resulta sencillo.
¿Podríamos decir que el insomnio es uno de los nombres del malestar en la época? ¿Qué ocurre en los cuerpos que impide entregarse al sueño?
Lacan (2012) afirma que la función del sueño en el dormir consiste en suspender la ambigüedad que existe en la relación del cuerpo consigo mismo, es decir, en el gozar.
Cuerpos muy juntos o hipervigilancia del cuerpo del niño al dormir. Miedos que suelen aparecer cuando se apagan las luces. Niños agitados no consiguen aquietarse para descansar. Pesadillas que hacen presente lo indecible de un goce innombrable.
¿Qué es lo que favorece la irrupción de goce sobre el cuerpo manteniéndolo despierto?
Una mayor cercanía del niño al goce de lalengua, sin contar aún con el andamiaje del fantasma ¿dificulta la función del sueño como guardián del dormir?
Módulo 3: DORMIR SIN SOÑAR
El siglo XXI se caracteriza por un vertiginoso proceso de digitalización de la experiencia cotidiana, al que asistimos, con su principal parque tecnológico informacional: los teléfonos móviles inteligentes y las redes sociales.
Como consecuencia de ello se produce una profunda transformación en el lenguaje. Las palabras se deslizan sin amarras al cuerpo o adquieren una literalidad que deja poco lugar al enigma.
Lacan en su Seminario 19 toma de Freud una afirmación respecto del sueño y dice “que el único deseo fundamental en el sueño es el deseo de dormir (…) Dormir es no ser molestado. El goce, por cierto, es molesto”.
La inmersión del adictivo objeto digital en el corazón de la civilización lleva un anhelo: el profundo rechazo del inconsciente.
Deseo de dormir sin soñar para que nada despierte, ni la pesadilla. Dormir con los ojos bien abiertos a las pantallas, acurrucados en el encierro del cada uno en su mundo y en la dificultad de un mundo en común.
¿Cómo localizar lo que anima a un-cuerpo a salir del encierro? ¿Cómo hacer lugar en la palabra a lo molesto del goce?
Módulo 4: ADOLESCENCIA. NUEVO DESPERTAR
¿Cómo hacer lugar a las demandas de los jóvenes de hoy? Teniendo presente, tal y como nos lo recuerda Miller en “En dirección a la adolescencia”, que ellos son los más afectados por la desorientación del mundo actual a partir del hundimiento del Nombre del Padre.
Sabemos que la entrada en análisis implica un síntoma, y la salida un fantasma. Hace falta tiempo para que el joven logre formular un síntoma – el propio y no aquel que su entorno padece y denuncia-. Esperar al adolescente, tentarlo de hacer un uso inédito del tiempo en la dirección del comprender, interesarse por sus sueños, abrir allí la dimensión del inconsciente, del deseo, hacer lugar al malentendido y desde allí ficcionar… podría dar la chance de enlazar el despertar del adolescente a un discurso que le permita elaborar algún trazo de saber sobre su encuentro con lo imposible.


