Argumento
¿Qué tienen en común el humor y las drogas? El humor remite al buen humor y al mal humor. Sin embargo, la cuestión no se agota allí. La manía, la melancolía y las llamadas oscilaciones del ánimo ocupan hoy un lugar central en la clínica y en el discurso contemporáneo. Las drogas por su parte, evocan las toxicomanías, el consumo y las nuevas modalidades adictivas. La proximidad propuesta por estas Jornadas no reside en los objetos sino en la función que ambos pueden tener para un sujeto.
La época parece haber hecho del humor un indicador privilegiado del bienestar. Tristeza, irritabilidad, apatía, ansiedad o exaltación son rápidamente nombradas, clasificadas y tratadas. Paralelamente proliferan los objetos destinados a modificar esas variaciones: psicofármacos, alcohol, drogas, pantallas, consumo, experiencias intensas o dispositivos de rendimiento. Allí donde todo invita a sostener un ideal de bienestar permanente, no deja de verificarse un empuje a la exaltación del ánimo que encuentra su reverso en la caída, el agotamiento y las formas contemporáneas de depresión generalizada. Toda euforia tiene su reverso, como todo exceso su resaca. ¿Cómo leer clínicamente estas oscilaciones? ¿Qué lugar ocupan hoy la manía, la melancolía y las nuevas modalidades adictivas?
Freud introduce una primera torsión en El humor (1927). Allí el humor no designa un estado de ánimo sino una operación subjetiva. Lo sitúa entre los recursos mediante los cuales el sujeto intenta defenderse del sufrimiento: “ocupa un lugar dentro de la gran serie de aquellos métodos que la vida anímica de los seres humanos ha desplegado a fin de sustraerse de la compulsión del padecimiento (…), serie que se inicia con la neurosis y culmina en el delirio, y en la que se incluyen la embriaguez, el abandono de sí y el éxtasis” (Freud, 1927/1992, p. 159). El humor no elimina el sufrimiento ni desmiente la realidad; modifica la posición del sujeto frente a ella. Permanece del lado del sentido y de la defensa.
Con Lacan la perspectiva cambia. En Televisión, sitúa al mal humor como un “toque de real“. El problema deja de situarse en el humor como defensa para orientarse hacia aquello que el mal humor testimonia cuando el sentido encuentra un límite. Es Jacques-Alain Miller quien retoma esta orientación y propone hacer de las variaciones del humor una herramienta para leer la clínica afirmando que “el buen humor o el mal humor (…) designan algo que se sitúa en la juntura más íntima del sentimiento de la vida para cada uno. Es la base continua de la existencia subjetiva” (Miller, 2007, p. 71).
Es precisamente allí donde las drogas encuentran su lugar. Más que definirlas por el objeto consumido, el psicoanálisis desplaza la pregunta hacia la función que ese objeto adquiere para cada sujeto. Miller recordaba recientemente que el análisis no es la única vía para tratar aquello que resulta imposible de soportar, también puede ser tratado por “anestésicos como el alcohol, las drogas, los medicamentos“; incluso —nos advierte— la palabra puede funcionar como un anestésico (Miller, 2026). Antes de preguntarnos por la droga, ¿no convendría interrogarnos por aquello que el sujeto intenta tratar mediante ese objeto que consume?
Nos proponemos, entonces, conversar sobre las relaciones posibles entre las variaciones del humor y las variaciones adictivas. ¿Cómo leer hoy las formas contemporáneas de la manía, la melancolía y el empuje a la exaltación que caracteriza nuestra época? ¿Qué distingue una invención singular de una respuesta capturada por la lógica adictiva? ¿Qué puede aportar el psicoanálisis frente a una cultura que multiplica los objetos destinados a modificar el humor promoviendo nuevas formas de consumo?
Los esperamos para conversar estas preguntas y dejarnos enseñar, por la clínica del caso por caso.
Bibliografía
Freud, S. (1992). El humor (1927). En Obras completas (Vol. XXI, pp. 157-162). Buenos Aires: Amorrortu.
Lacan, J. (2012). Televisión (1974). En Otros escritos. Buenos Aires: Paidós.
Miller, J.-A. (2007). Variaciones del humor. Buenos Aires: Paidós.
Miller, J.-A. (2026). Introducción a “Lo imposible de soportar“. Conferencia de clausura del XV Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, París, 17 de mayo de 2026.
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